
Un coche abre Montenegro de par en par: cañones, katunes y miradores a los que ningún horario de autobús llegará jamás.
Las distancias son cortas pero el espectáculo no cesa: en un solo día puedes subir del Adriático a los puertos del Durmitor y volver. Un coche de alquiler es la forma más fácil de hilarlo todo; esto es lo que conviene saber antes de girar la llave.
Las marcas internacionales y agencias locales fiables tienen mostradores en ambos aeropuertos y oficinas en las ciudades grandes de la costa y en Podgorica.
Guía de aeropuertosEn julio y agosto las flotas se agotan rápido y los precios suben: reserva en cuanto tengas las fechas cerradas.
Un permiso de conducir válido y una tarjeta de crédito para el depósito; las políticas de edad y los recargos por conductor joven varían según la empresa, así que revisa las condiciones al reservar.
Límites de velocidad (km/h)
En Montenegro se circula por la derecha y se adelanta por la izquierda; prioridad a la derecha, salvo que las señales indiquen lo contrario.
Se recomienda llevar las luces de cruce siempre, de día y de noche; muchos locales sencillamente nunca las apagan.
El límite de alcohol es muy estricto: trátalo como cero. Si el vino forma parte de la cena, que conduzca otra persona.
La mayoría de las carreteras son gratuitas; solo el túnel de Sozina, entre Podgorica y la costa, cobra un pequeño peaje.
Del 15 de noviembre al 31 de marzo el equipamiento de invierno es obligatorio: imprescindible en el norte, donde los puertos siguen nevados hasta bien entrada la primavera.
Las carreteras de cañón y de montaña pueden estrecharse a un solo carril: reduce la velocidad y toca el claxon antes de las curvas ciegas.
Dentro de los cascos antiguos apenas hay aparcamiento: usa los garajes y explanadas fuera de las murallas y entra a pie.
El número de emergencias europeo 112 funciona en todo el país; las empresas de alquiler tienen además su propia asistencia en carretera: guarda el número.
El combustible se paga en euros y hay gasolineras en todas las rutas principales; aun así, reposta antes de un tramo largo de montaña, porque entre las ciudades del norte escasean.